jueves, 15 de marzo de 2007

Baja el telon y sube la persiana

Porque, porque, porque.
Un porque a todo, busca un porque, no hay porque que valga.

Azar, el azar se acuesta con la muerte en sabanas de piel humana y se sodomizan retorciendose como serpientes entre girnaldas y fuegos artificiales en un valle cubierto de moscas, mierda y esperma, rios de esperma y ovulos a la deriva, cantando canciones navideñas sobre dioses enganchados a la hayauasca y al peyote.

Un bardo sin piernas se arrastra canturreando mientras los cuervos putrefactos devoran sus ojos, - gracias, gracias- dice el

Porque.

Porque es una pregunta lapidaria y en exceso exigente, que a menudo realizamos a nosotros mismos con la esperana de respuesta de un pepito que mas que grillo es cucaracha, porque y porque, se convierte en el sumum de la culpabilidad , el desespero y la auta martirizazazazacion.

Ella se preguntaba porque, cada maldita y luminosa mañana al levantarse, al hacer la cama, al verter el oloroso orin purificador de primera hora, porque porque,se lo preguntaba al crucifijo que tenia encima de la mesa, gastado de tanto rezarle, se lo preguntaba al espejo, a las fotos y a los pajaros que veniana alegres a cagarse en su terraza,a los niños que jugaban observados por los viejos, en la plaza.

Porque y para que,cada mañana antes casi que el sol, mientras levantaba la persiana roida por la oxidacion y la mierda, que guardaba las puertas de su Bar, "El ANGEL", como lo llamo hace tantos años, cuando el viejo aun vivia.

Yo la conoci una mañana de domingo, casi ciego debido a la resaca que arrastraba de un sabado no poco intenso, resaca que me tenia postrado como un animal herido.
Peses a todo, la adiccion que tenia y que mantengo a la nicotina me dio fuerzas, suficientes, como para ponerme los pantalones y bajar a por cigarrillos al maldito bar de la esquina


-cRISTO, CRISTO REDENTOR, DAME FUEGO.
-tOMA UNA CERILLA
-Mano de santo

El olor a suciedad y a orines le daba un toque caracteristico a aquel bar, soy joven, he ido de fiesta, el olor a mierda y a meada forma parte del espiritu de esta generacion de fornicadores de lavabo a la que pertenezco,la liberacion sexual del w.c, gran logro de este siglo,olor a muerte, a huevo pasado, a rata momificada en el cajon de los refrescos,a pena , a dolor y a desesperanza.

En la barra estaba ella, vestida con una alegre blusa rosa con motivos florales, que debio pillar una depresion (la blusa) alla por el 56, los medicos la trataron pero no consiguieron mas que hacerle recuperar un poco el color, ahora era cuasi fucsiaaaa.
LLevaba un delantal conquistado por los restos de comida, las manchas de vino y algo que parecia sangre, aunque el vino parecia estar ganando la batalla de momento.
Y tenia dos ojos.

Dos ojos azules mate vacios , sin vida, como los de las muñecas de porcelana, aunque no habia porcelana en su piel, pues mas parecia mantequilla, dilullendose, como negandose a permanacer en coito con su esqueleto, carne suicida, intentando escapar de todo aquello.

Ler pedi cambio para tabaco, su cuello se curvo un poco hacia el lado, temeroso de romperse, agarro pesaamente el billete con la mano y abrio la caja, mirandome con aquellos ojos.

Era como si su cerebro hubiese quedado prisionero dentro de la cabeza, emparedado en el craneo, mirando cautivo a traves de aquellas inertes aberturas azules, y pude ver el terror y el grito interior, como de socorro.

En el bar solo habia dos viejos, de carne gris y peluda, como dos buffalos que ya no tienen ganas de pastar, y toman cafe, con la mirada perdida.

Tambien habia dos jovenes, escualidos, estirados, agarrotados, de ojos enormes como ranas, ranas quimicas, ranas yonquis, piel amarilla, sangre sucia infestada de tanto quimico como para hacer arder todo el maldito ecosistema en peligro del amazonas, ojos de vidrio, y lagrimas de aceite, con dedos alargados prensiles como los de las moscas, pues mas parecian patas que dedos, con las bocas falsamente abietas, intentando meter comida en el estomago atrofiado que solo queria la siguiente vuelta en la noria.

Heroina, ramera , ramera barata de coño oscuro y acogedor, dale calor a tu siervo.

Y los yonquis llamaron a mama.

Y mama salio de la barra a llevarles mas pan con tomate.

Poque?

Porque no.

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