La farola no puede cegarte indefinidamente cielo, antes o despues se apaga y los mosquitos revolotean a la siguiente luz, aunque sea menos intensa, aunque brille menos.
Se ha ido y no volvera cielo, arrastrate para buscar un sustituto, que te cante y te cuente mientras sueñas con cosas que jamas seras.
Tirate al vacio confiando en que brazos te sostengan y eviten tu caida al mas profundo de los olvidos, donde acabamos todos, unos mas rapidamente, otros menos.
Necesitas la tortura, cielo, que te griten y te escupan y te acerquen al desprecio absoluto que sientes por ti misma, pues te sientes como en casa, entre moscas y mosquitos
Estoy enamorada, y ahora me siento una estupida.
Ella se levanto y encendio un cigarrillo, estaba temblando, se paseaba de aca para alla, salvaje, simple, loca, vacia
Grito y empezo a pegarme, la agarre de las muñecas y le mire a los ojos, siglos de odio profuno y verdadero, ya no tenia gracia.
Estaba equivocado y enfermo, todas las cosas que habia aprendido se malgastaban, no habia criatura viviente mas tonta que yo...
y todos mis poemas eran falsos.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

